Estoy mirando el tiempo
amarrar encuentros y silencios:
abrazando soledades
delirando en campanarios;
y miro en los espejos
la rutina del ser, abrigado en tu ternura.
Somos el cerrojo siniestro del encierro,
donde yacen ocultos
los sueños del olvido.
los sueños del olvido.
Estamos transitando en el dolor
ocultando nuestros nombres
a la lluvia;
y la plaza es una ventana
abierta en tus entrañas
para mirar la vida
celebrando a los nacidos.
Somos el tiempo
trenzado en las cadenas,
y me aferro a tu recuerdo
para ocultarme en la jornada.
¿De dónde vienen los sueños,
si en mí despiertas
los fragores?
Hoy, eres distancia,
celebración y olvido
para mirarte eterna, amada y enjaulada.
Imágenes tomadas del Blog:
El arte del erotismo con otra mirada.
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