domingo, 2 de septiembre de 2012

Las Cárceles del Emperador Décima Edición



En la década del 90 se vivió en el Perú una guerra fratricida que algunos quieren ocultar su impacto en la vida nacional; los cientos de muertos y desaparecidos son el claro testimonio de lo cruento y abominable de esta experiencia que enlutó muchos hogares y puso en las cárceles a muchos inocentes, acusados sin razón de terroristas y/o de colaboradores con el fenómeno senderista. Nadie puede negar que el terrorismo de Estado ha tenido como protagonistas visibles de las políticas represivas a dos personajes innombrables: Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. De esta experiencia se nutre la novelística de JORGE ESPINOZA SÁNCHEZ.   (A.V.A.N)



LA NOCHE INMENSA DE LA PRISIÓN

Tulio Mora

Otra manera de entender la historia es por el empecinado inventario que levantamos, día a día, desde que descubrimos ese congelamiento del tiempo, que es la escritura, para vindicar nuestros irreparables duelos. Por eso siempre han existido escrituras peligrosas para el poder que tiembla ante ellas. Y es que su perennidad se debilita frente a las precisiones de sus adversarios y/o sufridores a medida que la memoria de estos se vuelve en su incómodo acompañante, en su sombra imborrable, en su revés siamés. No en vano, en tanta variedad que ha adquirido la lucha perpetua entre débiles y poderosos, la de la escritura ha sido una conquista, el robo del fuego de quienes integran las mayorías para revelarle a un tiempo no sucedido, que sucederá más adelante, las iniquidades de un tiempo que en su momento fue un doloroso presente.

Esta es otra formalidad para definir la literatura, no del júbilo, del amor o la felicidad, sino de la indignación y el dolor. ¿Cómo no sublevarnos después de lecturas sobre las cárceles, por ejemplo? ¿De cárceles peruanas, para ser más específicos? Desconocemos la abundancia de relatos, cartas, diarios, novelas, testimonios y hasta grafittis en baños y paredes que han inspirado los macabros espacios de la punición nacional, de manera especial los nacidos de las disensiones religiosas o políticas, pero tenemos algunos notables referentes literarios: Ricardo Palma, en sus «Anales de la Inquisición en Lima» (1863), que es más bien una recopilación de interrogatorios y procesos practicados por el tribunal de la calesita verde de la época virreinal; Juan Seoane, en «Hombres y rejas» (1937), un libro que muchos han olvidado, aunque tiene consistentes méritos literarios; «La trampa», de Magda Portal (1956), libro poco conocido; «El Frontón», de Julio Garrido Malaver (1966); «La prisión», de Gustavo Valcárcel (México, 1951, reeditado en 2004); «El complot», de Genaro Ledesma Izquieta (1965), sobre sus experiencias en las cárceles de Cerro de Pasco y El Sepa; y sobre todo «El Sexto», de José María Arguedas (1961), encabezan esa lista aún inexistente de la humillación como recreaciones de varias dictaduras, desde el general Sánchez Cerro y el mariscal Oscar Benavides hasta el general Manuel Odría, cuando empezó una de las etapas más oscuras del siglo XX y que duró 26 años. La otra corresponderá al fujimorismo de la que fue víctima otra vez un escritor, Jorge Espinoza Sánchez, autor del presente libro, «Las cárceles del emperador» (1ª edición, 2002), que ya ha sido reeditado nueve veces y pronto será llevado al cine por el director Federico García.

Si en esencia toda brutalidad del poder es similar, no importa cuántas víctimas deje como saldo, también se puede afirmar que el tiempo va modificando sus contornos. Es lo que podríamos llamar, poniéndonos un poco solemnes, «la dialéctica de la represión del Estado». Basta contrastar los libros citados para explicarnos cuáles son hoy los extralimites del horror, con el agregado de que el testimonio de Espinoza Sánchez es la primera versión de un prisionero de la peor dictadura que hayamos conocido los peruanos, por su tumultuosa criminalidad y corrupción: el fujimorismo o más precisamente, el fujimontesinismo. Un prisionero inocente, hay que subrayar, que pasó quinces meses y tres días entre la carceleta del palacio de Justicia y el penal Castro Castro, antes que lo liberaran. Otros, como el actual congresista Yehude Simon y el artista plástico Alfredo Márquez pasaron diez y siete años, respectivamente. Y aún siguen purgando pena carcelaria centenares, si no miles, de inocentes.

Según el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2003), de la mitad de los apresados (más de 33 mil personas), el 50% era inocente. Y no todos fueron liberados después del proceso de investigación que desde 1992 extendió sus plazos, de acuerdo a la nueva legislación antiterrorista, y que fue, en parte, la causa del autogolpe fujimorista decretada en abril de ese mismo año. Más que novela o relato de ficción pues estamos frente a un extenso testimonio que tiene muy valiosos agregados. Lo de «relato testimonial» es una convencionalidad premeditada, y no una limitación creativa, ya que el sujeto literario lleva el mismo nombre del autor, facilitándonos así la presunción de que Espinoza Sánchez quería remontar la denuncia de su terrible experiencia para convertirla en una versión autobiográfica, en una memoria, aunque no tuviese la dimensión de toda su vida.
Precisemos entonces: «Las cárceles del emperador» tiene la estructura de una novela pero aspira a decir una verdad negada o vedada oficialmente porque prefiere el alegato con nombre propio para desmontar las mentiras o simulaciones de la realidad sufrida. No pretende,como Mario Vargas Llosa, aplicar a su narrativa la dosis de mentira que la convierte en novelas (aunque las mejores partes de su última obra, mezcla de ficción y biografía, «El sueño del celta», curiosamente evoca los últimos días del nacionalista irlandés Roger Casement en una prisión antes de ser ejecutado), sino al revés, aplica la estructura narrativa de una novela para decir una verdad. Y ahí ya nos encontramos, como aludí anteriormente, con una autobiografía.

Espantosa, injusta, absurda, sí. Un poeta (Jorge Espinoza Sánchez pertenece a la generación del 70 y caminó con los fundadores de Hora Zero), sospechoso de pertenecer al Movimiento de Artistas Populares (MAP), es detenido bajo la acusación de formar parte de un comando de aniquilamiento que, entre otras cosas, como se irá descubriendo al inicio de la narración, habría asesinado al general en retiro Enrique López Albújar (1990), nada menos que ex comandante general de las Fuerzas Armadas. Y en esa condición, después del primer shock que sufre el protagonista, junto a otros actores de teatro y músicos, de encontrarse atrapado por las fuerzas oscuras del poder autoritario, que ya había cometido los crímenes de Barrios Altos, de La Cantuta, de la universidad del Centro (Huancayo), y que pronto, después de la captura de Abimael Guzmán (setiembre de 1992), desencadenaría con mayor ferocidad su represalia contra quien se pusiese al alcance de su insania, antojo o sospecha, los supuestos asesinos del general sufrirán las peores humillaciones que imaginamos debieron generalizarse entre los prisioneros, fuesen inocentes o culpables. El montaje de una culpabilidad sin pruebas contra estos artistas, incluirá una deshonrosa presentación ante la prensa con traje a rayas, como se hizo costumbre en aquellos trágicos noventas desde que un Guzmán enjaulado fuera
exhibido al mundo.

Esta descripción tan minuciosa del terror, de la inmundicia, de la náusea y del castigo que se ceba con miles de seres humanos, disminuidos en la inmensa noche de una prisión, es de primera impresión la más sobresaliente virtud de la autobiografía de Espinoza Sánchez que aun cuando está estructurada y narrada como una novela, lleva el inconfundible sello del lenguaje propio de un poeta, con párrafos abundosos de diálogos muy acertados, en los que sobresalen las metáforas e imágenes emitidas por una sola voz (la del autor) a partir de un ojo minucioso y de una memoria asombrosa para recordar secuencialmente ese tránsito por el laberinto del dolor. Capítulo a capítulo, un clima hiperrealista, absurdo nos va envolviendo, con seres desesperados o resignados, también con otros capaces de extraerle a la fatalidad un pelo de atrevimiento e ironía (pensamos, por ejemplo, en el «periodista» de «Radio ») o que, pese a su envilecimiento (como la «chica Dinamita»), aún guardan gestos de una solidaridad admirable; con maltratos cotidianos, desde las golpizas hasta la alimentación nauseabunda; con ausencias hirientes (el amor de Zulma, los familiares del personaje); con abogados cobardes y jueces que se presentan ebrios a dictar una
condena; con delincuentes, traficantes, mendicantes («los pelícanos») y desquiciados hundidos en el último sótano de la sobrevivencia; para decirlo de un modo literario, con todos los personajes que habitan hoy los círculos de un infierno que Dante jamás se habría imaginado.

Lo que haya de resumir de las casi 400 páginas del libro es el mensaje que nos dejan los libros abismados en un universo que desconocemos o atisbamos apenas por las páginas o reportajes policiales de la prensa escrita y televisiva, pero que nunca esperamos sufrir. Confirmamos así que las gradaciones del horror pueden ser inagotables como el ser humano es capaz de tolerarlas en un encaramiento patético entre la sobrevivencia de los apestados por la sociedad y la muerte afrentosa.
Espinoza Sánchez, el escritor, que es a la vez el personaje, ha escrito con «Las cárceles del emperador» un capítulo más de la saga de las prisiones peruanas que aún es escasa pero valiosa porque estos libros no son elaborados por el placer de la escritura, ni su destino es complacer a los lectores. Son más bien la liberación de una tristeza e indignación sin fondo que se quiere pública y perpetua con la esperanza, hasta ahora vana, de que el futuro no encuentre replicación en otro poder abusivo y en otras víctimas. Pero la historia no aprende, eso lo sabemos bien, porque quien la construye es el ser humano, el mismo que gobierna o escribe o es encarcelado, enfrentado, él mismo, a sus múltiples versiones que van del amor a la miseria moral más espantosa.

Una liberación física y literaria de un cerco injusto y que el escritor Jorge Espinoza Sánchez entendió exactamente como una obligación de revelarnos cuando escribió «Las cárceles del emperador»: «Contemplé el horizonte con ojos febriles, acostumbrado a vivir en el fragor de la poesía, acostumbrado a transitar por los infiernos de nuestra realidad, sentía aquella prisión como la más alta y excelsa aventura de mi vida. Mis ojos asombrados todo lo escrutaban, todo lo observaban; mis retinas guardaban todos los momentos bellos, todos los horrores.
Algún día los espíritus libres del mundo conocerían nuestros gritos, crujirían las horcas al voltear cada página y ahí estaremos nosotros, olerás nuestro sudor, te salpicará nuestra sangre, querido lector del siglo XXI».
No es casual que «Las cárceles del emperador», del poeta Jorge Espinoza Sánchez, ya haya logrado vender más de treinta mil ejemplares, acaso porque, como dijimos, se trata de la primera novela escrita sobre las cárceles del régimen más corrompido y criminal de nuestra vergonzosa historia. Su testimonio no solo es conmovedor por la pesadilla sufrida, por los personajes que van delatando, siempre contradictoriamente, vileza, integridad, majestad, sabiduría, locura, desesperación, obstinación de vida, sino porque su autor ha logrado entregarnos un testimonio de todas sus vicisitudes con una precisión admirable y en el que no están ausentes altos y desgarradores tonos de poesía.

Cada tiempo inicuo tiene también un estilo de prisión que los escritores han sabido captar estéticamente para que no olvidemos la época que le dio su sentido de horror y absurdo. Es lo que garantiza perennidad a «Las cárceles del emperador». Quedará como la huella afrentosa de un tiempo que los peruanos nunca debimos merecer.

Lima, agosto, 2011


JORGE ESPINOZA SANCHEZ

Jorge Espinoza sanchez - Poeta

(Lima, 1953)

Poeta, narrador y editor. Es un notable exponente de la poesía peruana contemporánea, pertenece a la denominada Generación del 70. Su polémica obra poética está publicada en suplementos y revistas especializadas de América Latina. Poemas suyos han sido incluidos en numerosas antologías peruanas y latinoamericanas.

En 1978 publicó en México “El esplendoroso regocijo de la nueva poesía peruana” (Ediciones La Carpa). Su obra ha sido estudiada en “Historia de la literatura peruana” (Augusto Tamayo Vargas, Editorial Peisa 1993), “Historia de la Literatura Peruana” César Toro Montalvo, (Editorial San Marcos 1996). Ha sido considerado como uno de los peruanos ilustres del siglo XX en el Diccionario Histórico Biográfico, Peruanos Ilustres (A.F.A. Editores, 1999).

Jorge Espinoza Sánchez además es un dinámico promotor de la cultura peruana a través de la empresa Fondo Editorial Cultura Peruana de la que es fundador y director. Dirigió la Exitosa colección Perú Lee.



     

domingo, 26 de agosto de 2012

Crónicas del tiempo




En los ojos de mi mundo 
está tu sombra prendida de los muros, 
el viento asolando tus cabellos,
la hojarasca acariciando tus mejillas; 
en mi mundo ruedan carrozas de mimbre, 
bellas criaturas asombradas de tus ojos, 
aves nocturnas abrumadas de penumbras. 

Los viejos muros 
en donde pende tu sonrisa,
son islotes que asombran horizontes;
formas amalgamadas 
que el sueño describe
enarbolando la angustia de no tenerte.

El tiempo, ese viejo viajero
de corbata enmarañada,
de semblante adusto
y de sonrisa larga:
sigue abrigando soledades
entre cartas desoladas
de escrituras.

Hoy, la calle tiene lenguas
amarradas de noticias,
de muertos abrigados
en átomos de vida;
de canes aullando obscenidades.

En el preludio,
la vida es una estación del tren,
con el boleto vencido a deshora.




viernes, 17 de agosto de 2012

Canción del Espejo





No somos el asombro 
reflejado en nuestros ojos, 
tampoco la sonrisa 
oculta entre las lagrimas; 
tal vez, 
una guitarra arañando los sonidos, 
o la sombra de la muerte 
cobijada en el silencio.

Escribe en el espejo
el itinerario de mis sueños,
y abriga con tu cuerpo
mis manos desgarradas;
pronuncia emocionada
la palabra equilibrada
sintiendo como fluye
mi sangre en tus entrañas.

Hoy, el viento tiene sombra,
melena sublevada,
aroma de floresta
y sigilo de protesta.
Que decir de las estancias
donde anidan los recuerdos;
aquellos que se ocultan
en paréntesis de tiempo.




martes, 14 de agosto de 2012

Crónica del día




La ventana es un calvario 
que filtra el umbral de los lamentos, 
es risa tormentosa, 
cadavérica actitud en el hueso cercenado; 
en la monotonía rumiante de los noticiarios, 
y en los dedos cruzados de los que cuentan muertos.

La cultura es el diccionario oculto de los burdeles,
la hostia mordida de los monjes caníbales;
el absurdo antejuicio de un político de mierda,
la lacerante risa de un hambriento 
alucinando en basurales.

La vida es el letrero anunciando obscenidades,
es el coro alegre de un rufián en el retrete;
es el vientre abultado de una monja parturienta,
es el tiempo rumiando en las vitrinas.

Escribo entre cilindros apostados,
vertiendo vino en los asfaltos;
hundiendo el bisturí en los almácigos. 







jueves, 2 de agosto de 2012

Caminante




A veces, caminar sin rumbo fijo, 
es un retorno; 
una mirada auscultando los recuerdos, 
una carta mutilada en el presagio, 
un pantano 
escudriñado en la maleza. 

Caminar escondido en la solapa 
de un viento subversivo,
caminar a escondidas 
en el vientre de una madre perseguida;
caminar lamiendo las heridas 
de un torturado en la penumbra,
caminar en el hambre cobijado en hojalatas, 
en mendrugos de pan untados de agonía.

Caminar sin tiempo 
coqueteando con la muerte,
burlando los barrotes del odio;
incinerando promesas de amor 
en los altares del sistema,
en donde el odio comulga 
con la sangre de cristo 
 en el cuerpo del olvido.




martes, 31 de julio de 2012

Vida mía




Mi vida es un abecedario inconcluso, 
una suerte de alegoría 
que a destiempo, 
se pronuncia entre silencios;
es drama y comedia, 
espiral de un tiempo arrebatado a la miseria.

Es simplemente vida que se agita, 
morada de peregrinajes y de exilios, 
de rutinarias canciones abreviadas entre llantos;
siendo espacio de emociones,
es constancia y rebeldía.

Mi vida tiene sombra,
espuela de caballo desbocado,
pasión de viento;
refugio de mendigos,
de locos que se creen llamaradas.
Es una suerte de distancia
pronunciada,
pero nunca bifurcada.

Es una aventura peligrosa
de sueños perseguidos,
de voces apagadas
entre calles transitadas;
es vida que se muere,
es muerte que se vive.

Y a pesar de todo,
te volvería a recorrer palmo a palmo,
sin llanto ni premura
vida mía.






sábado, 28 de julio de 2012

Surreal y conceptual erotismo





PETER FLYNT
1952
Prostejov-República Checa

Éxtasis del recuerdo




Tengo sed de inundarte sin ser río, 
de abrazarte como bosque en la espesura, 
de apretar tu cuerpo como niebla 
y esculpir tu imagen en las sombras.

Tengo ganas de aferrarme a tus deseos,
de morder tu clítoris de luna
saciado en el fragor y en la locura;
de remar sobre tu espalda
imaginando navegar en el delirio.

No te ausentes sin llamarme,
dejando que la luz se extinga entre las sábanas;
muerde mi mano
para medir tu presencia en el recuerdo. 

He dibujado tu rostro
aferrado al desencuentro,
olfateando como perro tus aromas.


Hoy, 
te aparto de mi mente
y te dejo en el espejo,
prendida como araña
tejiendo soledades. 


Pinturas de Omar Ortiz
Pintor Hiperrealista
Guadalajara - México

miércoles, 25 de julio de 2012

Locura de tiempo


El tiempo tiene la rutina
prendida en su solapa,
es un invierno
galopando en el verano,
una sombra
encriptada en la penumbra,
y también,
una carcajada celebrando en la tristeza.

El tiempo cursa sus segundos
en la pupila de los ojos,
en los besos que se pierden
morisqueando en las paredes;
y de ser posible,
a veces
es un búho apostado en campanarios,
abrazando viejos árboles
en los parques olvidados.

Quién no tiene tiempo
para morir en la premura,
para ubicar entre guijarros
las marcas de su paso?

El tiempo es el grito
ahogado en el asombro,
la ruta de los pájaros
fusilados por ser libres.

Escuchad:
el tiempo es un sigiloso
viento abrazando tempestades!! 


sábado, 14 de julio de 2012

Qué será, que no la encuentro todavía





Qué es la Poesía?

El aroma que te envuelve en sentimientos?
La razón extendida en la palabra?
La música esculpida en el silencio?
La vida celebrada en la palabra?
El dolor encendiendo la pradera?
El grito pronunciado entre barrotes?
El viento sacudiendo la maleza?
El fuego abrazando la hojarasca?
El eco equivalente a multitudes?
El sueño redimido en el silencio?
El estruendo sacudiendo tempestades?
El fragor de los besos sepultados?
El espacio copulante del delirio?
El éxtasis elevado al paroxismo?
El resquicio de los dioses insepultos?
La escultura amasada en el misterio?
La razón equilibrada en la locura?
La partícula de Dios esgrimida entre vocales?
El canto encadenado por la forma?

Qué es la Poesía?

El hambre mutilante del mendigo?
La palabra subversiva de los tiempos?
El amor profanado entre los odios?

Qué será, que no la encuentro todavía.


Ilustraciones:
Fabio Listrani
Italia



miércoles, 11 de julio de 2012

Reflexiones del viento




A qué le temes?
Al ruido que martilla sentimientos?
Al espejo que se nutre de tu sombra?
A la brisa que me roba tu sonrisa?
A los vientos que pronuncian matorrales?
Al entorno acristalado de tus pasos?
A las flores que se echan a las tumbas?
A mi espacio de encuentros sin tenerte?
A la risa que se pierde en lagrimales?
A los niños maniatando a las muñecas?
A la partícula de Dios escondida en las inercias?
Al caos que silencia demagogias?
A mi voz apretada en el silencio?
A los gatos jugando a ser pájaros?
Al mendigo que sonríe a pesar de su tristeza?
Al espacio que nos queda por delante?
A los buitres que acechan mi morada?
A la piedra acechando el horizonte?

A qué le temes?
A la furia que me embriaga hasta el deleite?

Ven, acércate al vitral
que el viento
alienta multitudes.





viernes, 29 de junio de 2012

Poema militante






Encuentro 
la razón sepultada en el silencio, 
el amor agonizando 
en sarcófagos de tiempo; 
el odio incinerando la justicia; 
y es normal entonces,
celebrar la vida alentando el genocidio. 

En eso radica la moral de nuestro tiempo:
el aplauso complaciente
por los muertos sin rostro;
sin llanto que los sepulte
en las fosas del oprobio.

Y los escribas de la mugre,
esos que se dicen cultos,
ignoran por dinero
el lamento rutinario de los pueblos.

Qué decir de los políticos parlanchines,
esos que abundan 
en la fauna del muladar llamado Parlamento;
allí están, 
blandiendo sus proclamas,
afilando sus ofidias lenguas
para seguir olvidando sus promesas.








martes, 26 de junio de 2012

Arte y seducción I










Del arte del erotismo con otra mirada


Casa de sueños






Mi casa es 
un sueño 
escrito en tu mirada, 
un misterio
asolado de guitarras, 
una ruta 
perseguida de palabras.

Es una morada alegre,
de risas 
que afirman sus ladrillos,
de piedras 
que amarran el olvido,
de flores 
que adornan sus cimientos,
de ventanas 
que abrigan estaciones,
de sueños 
cobijados en mi almohada.

Mi casa es
una canción estrepitosa,
un refugio
de silencios constelados,
un espejo
que refleja marejadas,
un peñasco
dibujando madrugadas.



domingo, 17 de junio de 2012

Reflexiones?






A qué te aferras, 
Al  confín de azonadas y presagios?
Al ruido que golpea nuestras sombras?
A la fe inventada en los silencios?
A la tumba que se expresa en aposentos?
A los ojos que nos hunden en su brillo?
A los labios que pronuncian maldiciones?
Al amor torturado en avisos luminosos?
A las cartas sacudidas de epitafios?
A la lluvia que se mezcla con la sangre?
A las lágrimas que se filtran en las cárceles?
A la justicia inventada en el cadalso?
A la historia profanada de ignominias?
A la magia que sepulta la nobleza?
A los libros prisioneros en armarios?
A la mugre que se escribe en los periódicos?
Al silencio que se expresa en las miradas?
A la vida sepultada en basurales?
A las calles inventadas en la hoguera?

A qué te aferras?





sábado, 16 de junio de 2012

Poemas de Juan José Romero López






ILUSIÓN FUGAZ

Llegaste de repente, no sé cómo, ni sé cuando
Pero llegaste, iluminando mi desheredada suerte
Con tu sonrisa franca, con tu chalana cargada de alegría
Como sagradas ofrendas a mi esperanza.
De pronto, se derrumbaron apocalípticas murallas 
Abriéndose mil flores y mil escuelas en el alma.

Y como nunca,  pude comprender la belleza azul – dorada
De una tarde que se aleja,
Pude entender con mayor sublimidad el canto marino de las aves,
Y el espumoso rumor del mar al gatear sobre la arena.

Contigo, pude viajar con mi ilusión por las estrellas,
Colmar mi pasión de fuego y volverme un loco enamorado del silencio.

Contigo, las noches solitarias cobraron magia y misterio, y
La oscuridad fue una enorme jerga bordada en fantasías.
Contigo, la soledad dejó de ser arisca y represiva, para convertirse
En la posada dulce azul de mis desvelos.

Y por ti, detuve el peregrinar de mis versos por un instante de siglos
Y fuiste inspiración de mi más atrevida poesía
Y  fuiste motivo de mis múltiples orgasmos literarios.

Más, como siempre, mi tiempo de dicha fue fugaz
Con tu partida brutal y de repente,
Volvió a emerger aquel pretérito dolor de inmensidad.

Y de nuevo,
Solo
Atisbando por los oscuros hoyos del silencio
Y de nuevo,
Solo
En ese ambiente ofensivo deshabitado por los sueños.
Y de nuevo,
Solo,
Muy solo
Cautivo en mil desvelos,
Entuercado en un tiempo inexistente.




AURORAL DE FUEGO

Tu llegada fue un destello auroral de fuego
Que hizo retornar la ilusión a mi existencia.
Muchos consideraron pecado tu presencia
Más, como podría serlo, si contigo mi corazón
Se ha sentido feliz y rescatado de la abrupta soledad
Que lo tenía enfermo.
Aunque las ramas de los árboles murmuren
Yo quiero continuar y desatar mis sentimientos
Para que corran alegres, libremente por el santuario
De mis sueños.
Acaso,
No tengo derecho a ser feliz,
Aún en medio de esta turbulenta contradicción
Que como duende enloquecido galopa en mis adentros.

Te quiero, y no me importa si la humanidad entera
Me acuse y resuelva en mí contra la más insólita sentencia.

Aún a costa de que le impongan el más terrible tatuaje a mi existencia,
Repito hasta el cansancio que te amo y lo repito emocionado en este invierno
Que se aleja a sus confines para dar paso a la dorada y perfumada primavera.

Quiero seguir unido a ti en cuerpo y alma,
En ese secreto, atado a la magia y al misterio,
Ungido en los más exóticos y rituales movimientos
Y  con mis labios encendidos,  revivir en los tuyos, la más ardiente melodía del deseo.

Aunque las santonas del barrio te acusen de bárbaros supuestos
Eres para mí lo más hermoso que pudo haberme sucedido.


Te quiero,
Tal como eres
Febril,
Escurridiza,
Misteriosa,
Con ese brillo en los ojos que como relámpago surge entre las sombras
Dispuesta a vivir intensamente este pecado
Dispuesta a liberar  mis sueños soterrados en la tristeza
Dispuesta a liberarme de la más despótica soledad,
A  la que me habían confinado
                                                                     Desde tiempos muy tempranos.

Piura - Perú



martes, 12 de junio de 2012

Bálsamo del recuerdo






Mírame,
no soy el fantasma rutinario
de tus noches;
soy el beso ignoto
en el cristal de tus recuerdos;
el viento
que arrulla tus cabellos,
la piel prensada
entre tus muslos
y el deseo amargo
en tu orgía imaginaria.

Ten presente mi silencio,
la voz pausada
en la orilla del estruendo;
el libro abierto 
en tu vientre constelado,
el árbol solitario
que cobija tu tristeza.

Muestrame el rumbo de tus días
para esperarte al final
de tu morada:
sin añoranzas ni premuras
aferrado simplemente a tu ternura.


No olvides nuestras sombras
distanciadas en inviernos
que hoy renacen
como flores
adornando tu belleza.

Mírame un instante,
y enciende nuevamente
el fuego
que alimenta nuestras ansias. 




Fotografía artística
Thomas Doring