Sospecho que mi sombra
me es infiel,
que su silueta no es la misma;
que sus contornos
entre la luz y la penumbra
obedece a detracciones
de vacíos y líneas
confundidas al espacio.
Que ha dejado de seguirme solitaria
y se ha tornado en multitudes;
distanciando apariciones
en los recodos rutinarios de las calles.
Hoy, la he dejado en la penumbra,
saciada de la luz,
atormentada por la lluvia
y desquiciada en los espejos.
Me separé de ella
por envolvente, posesiva y delirante;
porque es una sombra
acumulada en las distancias,
amorosa, odiosa
y a veces denigrante.
Por ser una sombra que sabe mucho de mi,
que se acostumbró a detener mis pasos,
que me salvó de morir
para consumirme en el silencio,
que se ufana, que se pierde, que me llama
para burlarse de mis sueños.
No sé si cambiar de sombra
o sucumbir a su brillo,
a su cabellera de fantasma
y al retrato olvidado de sus ojos.
Aunque es una sombra vieja,
renegona y trasnochada,
la sigo amando;
y no me imagino solitario
y sin sombra,
caminando en los pesares,
atormentado en las mañanas.
Pintura Surrealista
Obras de ERNESTO RÍOS
Maestro Mexicano
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