viernes, 8 de junio de 2012

Himno Canción a Tupac Amaru




A NUESTRO PADRE CREADOR TUPAC AMARU 

(HIMNO-CANCIÓN)


A Doña Cayetana, mi madre india, 
que me protegió con sus lágrimas y su ternura,
 cuando yo era niño huérfano alojado en una casa hostil y ajena. 
A los comuneros de los cuatro ayllus de Puquio 
en quienes sentí por vez primera, la fuerza y la esperanza.








Poema de José María Arguedas





Tupac Amaru, hijo del Dios Serpiente; hecho con la nieve del Salqantay; tu sombra llega al profundo corazón como la sombra del dios montaña, sin cesar y sin límites.

Tus ojos de Serpiente Dios que brillaban como el cristalino de todas las águilas, pudieron ver el porvenir, pudieron ver lejos. Aquí estoy, fortalecido por tu sangre, no muerto, gritando todavía.

Estoy gritando, soy tu pueblo; tú hiciste de nuevo mi alma; mis lágrimas las hiciste de nuevo; mi herida ordenaste que no se cerrara, que doliera cada vez más. Desde el día en que tú hablaste, desde el tiempo en que luchaste con el acerado y sanguinario español, desde el instante en que le escupiste a la cara; desde cuando tu hirviente sangre se derramó sobre la hirviente tierra, en mi corazón se apagó la paz y la resignación. No hay sino fuego, no hay sino odio de serpiente contra los demonios, nuestros amos.

Está cantando el río,
está llorando la calandria,
está dando vueltas el viento;
día y noche la paja de la estepa vibra;
nuestro río sagrado está bramando;
en las crestas de nuestros Wamanis montañas,
en su dientes, la nieve gotea y brilla.

¿En dónde estás desde que te mataron por nosotros?


Padre nuestro, escucha atentamente la voz de nuestros ríos; escucha a los temibles árboles de la gran selva; el canto endemoniado, blanquísimo del mar; escúchalos, padre mío, Serpiente Dios. ¡Estamos vivos; todavía somos! Del movimiento de los ríos y las piedras, de la danza de árboles y montañas, de su movimiento, bebemos sangre poderosa, cada vez más fuerte. ¡Nos estamos levantando, por tu casa, recordando tu nombre y tu muerte!

En los pueblos, con su corazón pequeñito, 
están llorando los niños.
En las punas, sin ropa, sin sombrero, sin abrigo, 

casi ciegos, 
los hombres están llorando, más tristes, 
más tristemente que los niños.
Bajo la sombra de algún árbol, todavía llora el hombre, 

Serpiente Dios, más herido que en tu tiempo; 
perseguido, como filas de piojos.
¡Escucha la vibración de mi cuerpo! 

Escucha el frío de mi sangre, su temblor helado.
Escucha sobre el árbol de lambras el canto de la paloma abandonada,nunca amada;
el llanto dulce de los caudalosos ríos, 

de los manantiales que suavemente
brotan al mundo.

¡Somos aún, vivimos!


De tu inmensa herida, de tu dolor que nadie habría podido cerrar, se levanta para nosotros la rabia que hervía en tus venas. Hemos de alzarnos ya, padre, hermano nuestro, mi Dios Serpiente. Ya no le tenemos miedo al rayo de pólvora de los señores, a las balas y la metralla, ya no le tememos tanto. ¡Somos todavía! Voceando tu nombre, como los ríos crecientes y el fuego que devora la paja madura, como las multitudes infinitas de las hormigas selváticas, hemos de lanzarnos, hasta que nuestra tierra sea de veras nuestra tierra y nuestros pueblos nuestros pueblos.

Escucha, padre mío, mi Dios Serpiente, escucha:
las balas están matando,
las ametralladoras están reventando las venas,
los sables de hierro están cortando carne humana;
los caballos, con sus herrajes, 

con sus locos y pesados cascos, mi cabeza,
mi estómago están reventando,
aquí y en todas partes;
sobre el lomo helado de las colinas de Cerro de Pasco,
en las llanuras frías, en los caldeados valles de la costa,
sobre la gran yerba viva, entre los desiertos.



Padrecito mío, Dios Serpiente, tu rostro era como el gran cielo, óyeme: ahora el corazón de los señores es más espantoso, más sucio, inspira más odio. Han corrompido a nuestros propios hermanos, les han volteado el corazón y, con ellos, armados de armas que el propio demonio de los demonios no podría inventar y fabricar, nos matan. ¡Y sin embargo, hay una gran luz en nuestras vidas! ¡Estamos brillando! Hemos bajados a las ciudades de los señores. Desde allí te hablo.
Hemos bajado como las interminables filas de hormigas de la gran selva. Aquí estamos, contigo, jefe amado, inolvidable, eterno Amaru.

Nos arrebataron nuestras tierras. Nuestras ovejitas se alimentan con las hojas secas que el viento arrastra, que ni el viento quiere; nuestra única vaca lame agonizando la poca sal de la tierra. Serpiente Dios, padre nuestro: en tu tiempo éramos aún dueños, comuneros. Ahora, como perro que huye de la muerte, corremos hacia los valles calientes. Nos hemos extendido en miles de pueblos ajenos, aves despavoridas.

Escucha, padre mío: desde las quebradas lejanas, desde las pampas frías o quemantes que los falsos wiraqochas nos quitaron, hemos huido y nos hemos extendido por las cuatro regiones del mundo. Hay quienes se aferran a sus tierras amenazadas y pequeñas. Ellos se han quedado arriba, en sus querencias y, como nosotros, tiemblan de ira, piensan, contemplan. Ya no tememos a la muerte. Nuestras vidas son más frías, duelen más que la muerte. Escucha, Serpiente Dios: el azote, la cárcel, el sufrimiento inacabable, la muerte, nos han fortalecido, como a ti, hermano mayor, como a tu cuerpo y tu espíritu. ¿Hasta donde nos ha de empujar esta nueva vida? La fuerza que la muerte fermenta y cría en el hombre ¿no puede hacer que el hombre revuelva el mundo, que lo sacuda?

Estoy en Lima, en el inmenso pueblo, cabeza de los falsos wiraqochas. En la Pampa de Comas, sobre la arena, con mis lágrimas, con mi fuerza, con mi sangre, cantando, edifiqué una casa. El río de mi pueblo, su sombra, su gran cruz de madera, las yerbas y arbustos que florecen, rodeándolo, están, están palpitando dentro de esa casa; un picaflor dorado juega en el aire, sobre el techo.

Al inmenso pueblo de los señores hemos llegado y lo estamos removiendo. Con nuestro corazón lo alcanzamos, lo penetramos; con nuestro regocijo no extinguido, con la relampagueante alegría del hombre sufriente que tiene el poder de todos los cielos, con nuestros himnos antiguos y nuevos, lo estamos envolviendo. Hemos de lavar algo las culpas por siglos sedimentadas en esta cabeza corrompida de los falsos wiraqochas, con lágrimas, amor o fuego. ¡Con lo que sea! Somos miles de millares, aquí, ahora. Estamos juntos; nos hemos congregado pueblo por pueblo, nombre por nombre, y estamos apretando a esta inmensa ciudad que nos odiaba, que nos despreciaba como a excremento de caballos. Hemos de convertirla en pueblo de hombres que entonen los himnos de las cuatro regiones de nuestro mundo, en ciudad feliz, donde cada hombre trabaje, en inmenso pueblo que no odie y sea limpio, como la nieve de los dioses montañas donde la pestilencia del mal no llega jamás. Así es, así mismo ha de ser, padre mío, así mismo ha de ser, en tu nombre, que cae sobre la vida como una cascada de agua eterna que salta y alumbra todo el espíritu y el camino.

Tranquilo espera,
tranquilo oye,
tranquilo contempla este mundo.
Estoy bien ¡alzándome!
Canto;
mismo canto entono.
Aprendo ya la lengua de Castilla,
entiendo la rueda y la máquina;
con nosotros crece tu nombre;
hijos de wiraqochas te hablan y te
escuchan
como el guerrero maestro, 

fuego puro que enardece, iluminando.
Viene la aurora.
Me cuentan que en otros pueblos
los hombre azotados, los que sufrían,
son ahora águilas, cóndores de
inmenso y libre vuelo.
Tranquilo espera.
Llegaremos más lejos que cuanto tú quisiste y soñaste.
Odiaremos más que cuanto tú odiaste;
amaremos más de lo que tú amaste,
con amor de paloma encantada, de calandria.
Tranquilo espera, con ese odio y con ese amor sin sosiego y sin límites, 

lo que tú no pudiste lo haremos nosotros.


Al helado lago que duerme, al negro precipicio, 
a la mosca azulada que ve y anuncia la muerte, 
a la luna, las estrellas y la tierra, 
el suave y poderoso corazón del hombre; 
a todo ser viviente y no viviente, 
que está en el mundo, 
en el que alienta o no alienta la sangre, 
hombre o paloma, piedra o arena, 
haremos que se regocijen, que tengan luz infinita,
Amaru, padre mío.
La santa muerte vendrá sola, 
ya no lanzada con hondas trenzadas ni estallada por el rayo de pólvora. 
El mundo será el hombre, el hombre el mundo, 
todo a tu medida.


Baja a la tierra, Serpiente Dios, infúndeme tu aliento; pon tus manos sobre la tela imperceptible que cubre el corazón. Dame tu fuerza, padre amado.







domingo, 3 de junio de 2012

Éros del tiempo






Estoy mirando el tiempo 
amarrar encuentros y silencios: 
abrazando soledades 
delirando en campanarios; 
y miro en los espejos 
la rutina del ser, abrigado en tu ternura. 

Somos el cerrojo siniestro del encierro, 
donde yacen ocultos 
los sueños del olvido.
Estamos transitando en el dolor
ocultando nuestros nombres
a la lluvia;
y la plaza es una ventana
abierta en tus entrañas
para mirar la vida
celebrando a los nacidos.

Somos el tiempo
trenzado en las cadenas,
y me aferro a tu recuerdo
para ocultarme en la jornada.
¿De dónde vienen los sueños,
si en mí despiertas
los fragores?

Hoy, eres distancia,
celebración y olvido
para mirarte eterna, amada y enjaulada.



Imágenes tomadas del Blog:
El arte del erotismo con otra mirada.

sábado, 2 de junio de 2012

Maestros de la Fotografía




















NICK BRANDT
Fotógrafo Inglés

Epístola de la Libertad




Guardo el dolor 
en la compilación sucinta 
de los sueños, 
en los cofres etéreos 
de las brumas, 
en cada risa 
expresada entre los llantos; 
y así, 
descifrando epístolas, 
los escribanos 
deletrearon el dolor de los profetas 
en las grietas profundas 
de los páramos.

En la desolación,
los rostros expresaron furia,
silencios que el tiempo
amasó en su rebeldía;
hoy,
las grietas del dolor
expresan la voluntad de luchar
hasta la vida,
pronunciando salmos
en las hogueras que vaticinan
tiempos nuevos.

No me pidas tregua en la mirada,
ternura en la sonrisa,
ni sueños en el drama;
estamos cobijados en el odio
para redimir el amor
sublevando voluntades.




jueves, 31 de mayo de 2012

Sueños del tiempo aciago




Aprendí a despertar
abrigando soledades,
cultivando amaneceres
en almácigos de esperanza;
a silenciar los ayes
parodiando la sonrisa;
asemejando tiempos,
acorralando sombras
y domando tempestades.

Me aparté de los falsarios
seudo comunistas,
porque en ellos todo es ruin,
hasta sus sombras y su aliento.

Hoy miro la vida en un amanecer
sediento de justicia,
parafraseando versos y esculpiendo sueños;
filosofando: que la Libertad es un Poema
escrito en la piel de los esclavos proletarios;
que la igualdad es una lisonja en boca del farsante;
que el socialismo es el sueño eterno
y el hambre cotidiano del obrero.

Hoy, la calle es subversiva,
los canes-no digo perros-sospechosos
conspirando entre borrascas;
perseguidos por ser fieles,
amantes rutinarios de las sombras.


 

jueves, 24 de mayo de 2012

Nostalgia del guerrero





El horizonte es un profano sentimiento,
es tiempo en su forma de equilibrio,
es cactus afirmando los vacíos;
es distancia
en nuestra efímera existencia.

Las aldeas del tiempo
atiborrado de pasiones,
se mecen en la cresta de los andes
sincronizando el aullido doliente de los apus.

Y aquí estamos,
esperando la hora unívoca
para incendiar los llanos;
beber presurosos la lluvia de estos lares
mascando de alegría granizadas.

No hemos muerto
a pesar de las ofrendas,
de los gritos guturales del espanto;
de las tumbas afincadas en tormentas,
a pesar de los relámpagos
silenciados con mil llantos.

Seguimos caminando,
buscando que los sueños
nos encuentren batallando,
que los pájaros nos cobijen en sus nidos
y el amanecer nos brinde su sonrisa solidaria.



domingo, 20 de mayo de 2012

Vorágine






Te siento entre mis manos 
como una hoja arrancada de su rama, 
en una visión develada en el misterio; 
en la observación profana de los cuerpos, 
en la órbita sonora del vuelo de los pájaros; 
eres a mis ojos 
la razón de mis emociones, 
rotas en el marasmo del deseo. 

Hoy,
el río es un pregón en mis latidos,
el eco sincronizado
que pulsa el ritmo de mi sangre,
que fluye en frenesí
hasta tu cuerpo;
que lo envuelve, que lo invade,
que se afirma 
hasta el orgasmo. 

Te recuerdo entre manzanas,
en uvas ebrias y dispersas,
en vinos añejados con tus labios;
eres el fantasma que me muerde
en el delirio.

¿Y seguirás siendo afirmación,
o negación de mis instintos?







viernes, 18 de mayo de 2012

Conflictos de Fe





Los días se violentan 
en sonoras proclamas 
de vida, 
de ataúdes dispersos 
en fogatas de tiempo; 
en los altares, 
las hostias creman su harina 
en los huesos 
de los curas herejes, 
profanos y pedófilos.

Es acaso la fe una rutina 
de emociones inocuas,
de vacíos sensoriales, 
de delirantes ecos
o de clavos 
atravesando nuestras bocas?

Es la vida un espacio en el tiempo,
reflejo sensitivo?
Qué decir de la música, 
es solamente instinto y sensorial deseo?

No!
Me niego a celebrar la muerte,
y no podrán 
arrinconarme entre lacerantes gritos;
en razonamientos y creencias 
adornadas de falsas emociones,
cercenadas entre frases 
de histeria y de comparsa. 

Prefiero la reflexión del simio,
la filosofía del viento,
y la sobriedad del ganzo.





  

domingo, 13 de mayo de 2012

Madre: constructora de sueños y esperanzas







En cada rosa se oculta tu sonrisa, 
tan grata como la luz en mis senderos; 
eres por tanto 
la vida esculpida en mis hazañas, 
la mies sembrada en mis latidos, 
la fe que forjé en mis caminos, 
la única razón que esgrime mi existencia.

Las veces que te vi llorar
me golpearon como fuego en mis entrañas;
 me hice guerrero en la jornada
inspirado en tu sombra sublevada
y en tu nombre de espartana floreciente.

Hoy, la vida es diferente,
y sigues cultivando nuestros sueños,
tejiendo de bondades nuestros días,
acariciando de sonrisas la tristeza.

Y me dan ganas de abrazarte,
de caminar contigo nuevas rutas, 
nuevos tiempos
y celebrar felices un amanecer eterno;
MADRE: CONSTRUCTORA DE SUEÑOS Y ESPERANZAS.

















viernes, 11 de mayo de 2012

Maestros de la Fotografía




Desnudo artístico, para no olvidarnos que somos humanos
















De lo erótico con otra mirada







Confesiones al vacío





La pasión en su caudal, 
en su fuente rutinaria, 
en la pendiente de nuestros actos 
y en la forma evolutiva. 
Es el fragor de nuestros cuerpos 
circundando 
la raíz de sus orígenes; 
aforando en el placer horizontal 
de los cuerpos profanos.

Es demencial el acto
en su forma desmedida,
en la prolongación siniestra;
en la razón invertebrada
de su célula esponjosa.

Enumeradas veces
el delirio vino del sueño,
de su rojiza forma
acuñada en las probetas.

Y quienes somos?
los espantados seres 
sin dimensión ni tiempo;
los alucinados forjadores del cambio
flagelados por sus instintos.

Escribiendo en los vacíos
procuro matizar el silencio
y el olvido,
graficando la pasión
que pulsa el sentimiento. 





jueves, 10 de mayo de 2012

Itinerarios del recuerdo







Recuerdas? 
La luna era el plato amargo 
en la cena de nuestro hambre cotidiano, 
y los ojos 
dibujados en muros adyacentes, 
se oponían entre oscuras hornacinas,
deletreando sombras, 
horadando angustias, 
mutilando libros.


Escribíamos proclamas al sol
queriendo esculpir su brillo, 
en los senderos
los caminos se encontraban 
entre sombreros y chilalos.


Hoy el itinerario
es la ausencia en los espejos,
la sombra abarrotada en el silencio,
la música arrancada de su eco;
procuro entonces,
afirmar lo inverosímil
en cada espacio y en cada letra.



domingo, 6 de mayo de 2012

Espacios del tiempo en el recuerdo




Me cuesta celebrar tu nombre en los olvidos, 
en la ofrenda sepulcral de los inviernos; 
nos cuesta un espacio en el misterio, 
en la razón equilibrada del espanto. 

Es la función magnética 
que origina nuestra especie, 
el microcosmos de nuestros genes 
en su masa equivalente. 
El olvido es también espacio y tiempo,
energía sensorial 
retenida en la memoria;
Y los sueños, 
los espacios de vida 
que nunca transitamos.

Porqué añorar entonces,
si tu rostro es una quimera 
que azota mis recuerdos,
que me transporta a latitudes inversas
a secuencias de amor 
asidas a la carne.

Tengo temor de recordarte
porque mi tiempo se acorta en la distancia.







sábado, 5 de mayo de 2012

Los que nos gobiernan





Entonces, 
la mirada es la prolongación de sus instintos, 
el brillo secular de los oprobios, 
la secuencia demencial de los olvidos.

Miremosles el rostro,
escrutemos su sonrisa,
la actitud siniestra de sus sombras;
la ruindad cotidiana de sus actos.

Ellos son los que gobiernan,
los que subastan la miseria de los pobres;
la maldad asociada a los caudales,
al espanto negociado en capitales.

Entonces,
¿Por qué la vileza nos gobierna? 



miércoles, 2 de mayo de 2012

En el 1ro de Mayo del 2012 que es nuestra historia



A todos lo que lucharon por una causa justa


Las palabras muerden nuestro tiempo, 
el capitalismo 
es el intestino grueso 
de los que se atragantan
con el hambre de los pueblos; 
de los que asolan con su odio bursátil 
la inocencia de los niños.

La palabra es un misil,
es un puñal en los espejos; 
es fuego que tritura, 
lágrima sedienta, 
caparazón en las butacas:
donde el desempleado rumia su miseria 
y el mendigo sueña en la opulencia.

Caminamos entre palabras,
en bosques de discursos,
en aldeas abatidas por puñales "wall-Stianos";
y en las sombras
los políticos carroñeros
arengan al bufón que los aplaude.

Hoy,
es el día de la jornada plusvaliana,
la de la cantera,
la de la mina sofocante,
la del fogón,
la del andamio,
la de todos los días
en el amanecer sangrante.

Caminé y caminé con mi bandera blanca,
 sentí que los muertos sonreían;
se ufanaban de sus luchas,
 de su fe de combatientes.