viernes, 24 de septiembre de 2010

Sueño del crucificado



Es en la distancia de las flores
que colorea
el paisaje en sus aromas
es quietud del agua
en los acuarios
en la mismísima sed
de los desiertos.

Cabalga tu rostro
en notas de misterio
en secretos de escombros
escritos en tinieblas
huyendo las voces
de los alaridos
que se filtran en los muros
de los condenados.

Vamos entonces
caminando
atados y de bruces
conspirando
contra el viento
ahuyentando los ecos
en quebradas y calles
y vuelan
los pájaros vespertinos
desde su tienda
de exiliados.

Hoy
los obreros
se comieron sus cadenas
desde el andamio
vociferaron campanarios
y proclamas
reivindicaron
el amor
y bebieron el vino
en los altares.

Saciados del pan
y del misterio
le cortaron la barba al nazareno
crucificándolo de sueños
entre ladrones y farsantes.


jueves, 23 de septiembre de 2010

Palabras de pájaro




No basta
con estirar las alas
y escribir
en el viento
las frases olvidadas
de los pájaros inermes.

Es su canto
en el nido oculto
de sus sombras
por el oleaje
vespertino
en las brisas repentinas.

Ellos son
los alados soldados
del amanecer
alineando los picos
para despertar
los almendros
de su sueño cañaveral.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Celebración del día





He deletreado
en las sombras
tu sonrisa
escribiendo aventuras
paisajes de mares profundos
quebrando la luz del horizonte
entre montañas de hielo
y ballenas peregrinas.

He descifrado
el confín de las  murallas
apretando la piedra
entre montañas filosas
y volcanes dormidos.

Y sobre esos páramos
hemos escrito
mensajes de amor a nuestros carceleros
al rufián rutinario
que se roba la limosna en los altares.

Hoy
ocultos
en la ofrenda de los huesos
celebramos el culto a la vida
perdonando el azote de nuestros cancerberos.

Prisionero del mar
y de las siluetas
sigo recorriendo el umbral de la vida
sublevando el amor de los mendigos.

lunes, 30 de agosto de 2010

Canción del amor en las comarcas de tus sueños




Caminaba
en la alfombra
de tus sueños
y avisté una flor
entre tus senos,
luego
recorrí la aridez de tu cuerpo
sintiendo
la finita miel de tus comarcas.



No es por la dulzura
de tus labios,
es por la tierna
suavidad de tus cabellos,
en la frondosa
selva de tus ansias.



Allí anida tu piel,
en la vertiente azul
del laberinto,
donde amamos
sin pausa ni tiempo,
sublevando los abrigos
en tempestades de amor
en constelaciones de llanto.





viernes, 2 de julio de 2010

El rostro de las sombras



 
Es en la sombra
distante del paisaje
que golpea con furia la añoranza:
en el recuerdo
de los caídos por amar
la libertad de los espacios,
de los conquistadores
de las comarcas redimidas,
de los obreros
esculpiendo las mañanas.

Es allí
donde nace la esperanza
para tallar en el bosque
los nuevos rostros
las nuevas cartas
el viento que cubre la hojarasca.

Y los nuevos monjes
habitan en su fe
sin fanatismos
bebiendo la sabiduría
de los viejos tallanes
ocultos en la frondosa quietud del algarrobo.


martes, 29 de junio de 2010

Versos del amor ocasional





En esta sombra
se comparte el ritual de los escombros
el paisaje inerte de los cuerpos flagelados
la piel maciza en el retrato del misterio.

No me mires en el recuerdo
besame en el sepulcro de tus sueños
abrazame en el calor de tu piel
y nutreme de  tu vid
para beber el vino de tu tiempo.







Cataccaos pueblo mio



Regreso
al otoñal rostro de mi pueblo
y miro la expresión sonora del paisaje:
una carreta
halada por un burro,
un niño
mendigando una sonrisa,
 el atrio de la iglesia;
en donde até mis sueños
cabalgando una mañana.

Recuerdo:
los días presurosos del pan fresco,
el pescado frito
en la piedra primaveral
de mi abuela eterna.
La Sabila emblemática
del jardín confeso,
la silueta del viejo leñador
tomando chicha en el kero del olvido.

Cataccaos
es un rincón de amor
entre el desierto y el valle,
una pieza mortal
del Tallan redimido,
una cortina de tiempo,
entre mi vida y sus calles.
Es la constelación de mis años vividos,
 una canción de amor construído en el misterio.

He llegado a tu última calle,
al vestigio ancestral de mi familia,
y comprendo
por qué el tiempo
no da pausa a la añoranza;
solo queda el silencio
de los espacios recorridos,
la música que guarda
el amanecer tardío.

He mirado el río,
contaminado
por el tiempo
de la modernidad inútil,
y he llorado,
acariciando los peces
que guardaba entre mis manos.

He recordado
al loco vestido de cazador de sueños,
 a la prostituta ocasional:
 celebrabando juntos el día del orate,
ganándole risas al tumulto,
hoy muertos en la espesura de su tiempo.

También recorrí el cementerio,
en donde escondí
los arrebatos de mi juventud rebelde,
el silencio cómplice
de mis primeros amoríos, 
los huesos eternos
de mi buena gente.

He retornado
al pueblo de mi carne
y he puesto a descansar
en sus calles mi osamenta.

martes, 18 de mayo de 2010

Te recuerdo Lesba



Enumerame
el placer de las vertientes
sobre tu misma forma
de mar,
de distancia y de fuego.

Procura celebrar
el olvido
de tu forma original.
  En la distancia
de los cuerpos confundidos,
 se pronuncia tu nombre: Lesba.

En el fragor
y en la silueta
nos pintamos,
en paisajes y retratos
de pan fresco,
en llamas de flores
y frutales,
entre silencios y graznidos.


jueves, 22 de abril de 2010

Canción eterna



Es en este instante,
que se nutre mi piel de tus deseos,
que se cruza el camino
en el peregrinaje eterno de mis sueños.

Es tal vez,
la pétrea sequedad de tus ojos
incrustados como mármoles
esculpidos en los espejos de tus pasiones.

Serán las grietas profundas de los atavíos
en el armazón fecundo de la nada,
es como no decirlo:
el azul
de la pintura inútil
de los rostros
de la fe que corta la palabra de los inocentes,
en el lazo mutilante
de los gritos desgarrados.

Cómo golpea el tañido del campanario
en la esencia misma de la carne?

Es el tiempo irrumpiendo en las pupilas
desgarradas de los torturados,
de los perseguidos por amar
EL VUELO DE LOS PAJAROS
y la vida escondida
en los océanos profundos del dolor humano.

Somos pues,
aire y fuego
en la elemental existencia de los cuerpos,
más acá del presagio,
de la lápida,
del santuario y de la guitarra.

Somos esa canción
desafiando los sonidos
las formas de tejer los espacios
entre viento y gravitación,
entre fuego y esperanza.

Es el madero
de los botes
que surcan el mar del holocausto de los peces,
huyendo
de los depredadores eternos,
dejando de ser aire y fuego
para convertirnos en sal perpetua
en abrigos
doblados al sol
distantes de los sueños y de las nieves eternas.

Allí donde duerme la esperanza
de los niños nuevos no nacidos:
es este el espejo de nuestra vida cotidiana
y por ello te canto esta canción eterna.


domingo, 28 de marzo de 2010

Canción de amor





Entre la máscara y el átomo,
media tu sonrisa.
 Los colores del paisaje oculto,
son el vestigio inerte de la vida.

No huyas de mi:
soy el profano oculto
en la esfera de tus sueños,
el viento alocado en tu navío,
la sombra diversa
que cubre tu inocencia.

Te amo a cántaros,
y de tu llanto, bebe mi cuerpo,
come mi existencia,
acariciando tu tierno pubis de luciérnaga.

Te amo a distancias que son eternas,
a sueños que son gemidos,
a lagos que son desiertos,
a mares que son cristales,
y a lluvias que son canciones.

Te amo,
como ama mi gato a las guirnaldas,
con esa pasión
de felino desdentado,
de macho acorralado por el fango,
a loco de lujuria
contemplando una manzana.

Te amo como a una espada,
pendiendo de su filo
mi lengua y mi guitarra,
tu loca cabellera
y tus senos de durazno.

Te amo sin estrellas ni pasiones,
simplemente te amo
atormentado,
atado en el horizonte,
perseguido hasta la muerte.

 Te amo más allá de las constelaciones,
más acá de lo recóndito,
más cercano que tu lágrima,
más tierno que tu canto,
más viejo que tu estampa,
y tan ruidoso
en la cascada inútil del deseo..

jueves, 25 de marzo de 2010

Sueño de amor y del misterio oculto






No es la misma cortina
es la sombra vespertina de las rosas
y el brillo presuroso de la lluvia.

Es tu carta de frases alocadas
de letras escondidas 
de acentos perseguidos.

Es tu rostro
tu mirada entre reflejos de hojarasca
de sonrisa entrecortada
y es tu lágrima:
descendiendo frágilmente 
 golpeando tus mejillas.

Y de pronto 
el viento,
entretejiendo tus cabellos
dándole brillo a tu sonrisa
acariciando tu piel hasta el orgasmo.

Es también la ventana
y el haz de luz nocturna 
que toca cálidamente
tu vientre desnudo 
oculto entre las sábanas.

Son las canciones efímeras
que se filtran
entre sonidos 
de árboles balanceándose
de aullidos de canes :
hambrientos también 
de amor.

Es tu frágil cintura 
cubierta por mis brazos
que asemejando tenazas
te aprietan y te muerden.

Y es el temblor 
de nuestros cuerpos
que se afirman
que se mueven
que se sacuden 
en espasmos de lujuria
balbuceando ambos
expresiones y gemidos 
de placer hasta el hartazgo.

Son nuestros cuerpos.
Son las cortinas
esos árboles que filtran su arrebato
lo que me despierta
y
de pronto
miro que entre las sombras
yace tu retrato húmedo 
en el placer distante.


Y también,
me mira el gato 
perseguido por mis sueños
en el aroma oculto 
de las flores olvidadas.




ANDREW LUCAS
Desnudos conceptuales

martes, 16 de marzo de 2010

Los blindados de la muerte




Es tu sombra
una profana actitud de desarraigo
de forma inútil
en el itinerario oculto de los sueños.

Es una luz
dibujando en el espacio
emociones y gemidos
como en un sepulcro.

Y todos lloran
porque el dolor
es una grieta inmensa
en el vientre
de las madres fusiladas,
de los niños palestinos
aplastados por las orugas
de los tanques;
de esos que derriban
los sueños no sepultos
de los condenados a vivir de espanto,
de aquellos que con sus ojos
penetran
los blindados de los asesinos,
y nos llaman
para seguir el peregrinaje
hasta la tierra prometida.

Por qué matan
con tanto odio los judíos,
a los niños indefensos
de la palestina encarcelada y sepultada?

Por qué matan
a las madres
con sus niños sedientos de paz?




domingo, 7 de marzo de 2010

Canción de vida



En el instante
seguido de su sombra
se advierte
distante y cercano
el gemido oculto de la muerte.

Es tan vasto
el horizonte de los cuerpos,
la sequedad
profana en su garganta,
el ruido tormentoso de las voces.

Allí estamos
los condenados
a vivir de amor
en las laderas
y en las lápidas,
escribiendo canciones:
entre balas y huracanes,
entre flechas y palomas,
entre grietas y peñascos,
entre cuchillos y zahumerios,
entre cartas y aullidos.

No es por eso
que se oculta
nuestra sombra,
es por todas las mañanas
que se canta,
entre ojos
espantados por la furia,
y la tierna sonrisa del anciano.

Allí estamos,
los no contaminados
por el odio,
los que amamos la vida
fundiendo las guadañas.






miércoles, 27 de enero de 2010

Río Sabio



No es la lluvia lo que rima
en el espacio, los sonidos,
son las voces
y el instinto natural de las palomas,
es la brisa
del mar distante,
el húmedo aroma
de los jardines siniestrados,
y la copiosa arena
que golpea nuestros rostros.

Es todo este vasto horizonte
tan distante y oculto,
que se filtra en los ojos
azotados de la anciana,
que se nutre
en el llanto
vespertino de los niños y,
que incinera los paréntesis
ocultos de la niebla.

Yo soy el que escribe
atado al viento
una proclama,
no le temo
al hedor de las guadañas,
pero escribo.
Y mis canciones
son el gozne matinal
sublevando el campanario.

Escribo
y de las letras profanas
salen corriendo
personajes ataviados
de herejías y proclamas.
Ellos son los que subvertirán
el orden de los fariseos
los que redimiran la prole
y nos llevaran hasta el gran monte
dinamitando la mañana.
Descubro entonces,
que es un sueño,
y de los altares bajan ancianos,
con túnicas blancas,
de melenas impuras;
tatuados de iconografías moches,
bebiendo a sorbos
la sangre de los vencidos.
Despierto
y entre el umbral y el peñasco
el gran río canta,
y serpentea
entre los arenales eternos de mi patria.

miércoles, 13 de enero de 2010

Desde el peñasco



No es el mar ni su sombra,
es el sombrero,
el arrécife incrustado
en su rostro perseguido.

Es la letra oculta

en el abecedario
rebelde del desierto,
ahí donde se incrustó

tu espina doliente con mis manos,
ahí donde amamos

la hojarasca loca de los algarrobos,
ahí donde despeiné tu virginidad

alocando la mañana,
entre el umbral y la peña

de ese río entre tus piernas.

Ahí nos amamos a gritos

y a los placeres ocultos,
entre candiles de arrebatos de sol

y de  estrellas siniestradas:

Eramos los brazos

que apañaron el algodón virginal
de mis comarcas
tan distantes y ocultos.

Sonriendo entre cobachas

de juncos y zahumerios.




miércoles, 6 de enero de 2010

Del amor al espanto






No es la cortina finita
en el umbral perseguido

de los dolientes humanos,
es la cascara oculta

de los odios olvidados,
la ceniza 
fúnebre
en el envoltorio eterno de los sueños.

Eras tú
en el misterio oculto

de los olvidados,
una copa de vino agrio y eterno,
copioso,
pálido- azul

en el paladar del mutilado.

Eramos cosas distintas:
un látigo incrustado,
una campana inútil

rompiendo el sonido estéril
de las palabras.

Eramos el espejo

de los penitentes,
el faro oculto de los náufragos,
la vela inerte de los invidentes,
la canción efímera

de los condenados a morir de amor.

Tú y yó

como en una barca sin timón
con el rumbo

suspendido en el espanto,
bebiendo 
yo
 de tu leche maternal,
escudado del sol

que quema mis entrañas.

Allí estaremos

como en un presagio,
eternos y soberbios,

muertos de amar
en el mar de los deseos.